El municipio posee un rico y variado patrimonio artístico, en el que sobresalen dos construcciones religiosas: el Santuario de Nuestra Señora de Latas, en Loredo, y la iglesia parroquial de Santa Eulalia, en Suesa, así como un nutrido número  de iglesias de singular  belleza y casonas típicas.  Ribamontán al Mar conserva hoy en día la tradición artesana, aquí se concentra gran parte del gremio de ceramistas de Cantabria, sobre todo en Somo, que es conocido por ser el “Pueblo de la Cerámica”. En esta localidad se han establecido diversos talleres artesanos, donde se fabrican excelentes piezas, en ellos trabajan por la permanencia y evolución artística y cultural de la cerámica de Cantabria.

Todo el paisaje representa en Ribamontán al Mar uno de los principales valores turísticos, con kilómetros de costa donde se encuentran las más hermosas playas del litoral cantábrico y las poblaciones turísticas por excelencia de Cantabria. Entre sus encontramos algunos de los arenales mas  bonitos de Cantabria, como la  playa de  Langre con sus acantilados, o el conjuntos de  playas de Loredo-Somo-El Puntal con una extensión de mas de 4,5 km de  finísima arena que forma  una  lengua  dentro  de  la  bahía de Santander.

El deporte del surf, de gran tradición en sus playas, esto  ha  hecho  que en Ribamontan del Mar se encuentre  la  primera Reserva del Surf de España, concretamente en Somo. La ‘Reserva de Surf de Ribamontán al Mar’ abarca toda la zona de interés para el surf a lo largo de la costa de Somo, Loredo, Langre y Galizano, cuenta con importantes spots para el surf como  La Curva, El Barco o la derecha de Santa Marina a lo largo de sus más de 10 kilómetros de costa.

El  Santuario de Nuestra Señora de Latas en Loredo es uno de los santuarios más antiguos e importantes de nuestra región, en el cual se custodia la milagrosa imagen de la Virgen de Latas. Dicho santuario es mencionado en documentos del siglo VIII, sin embargo, el actual edificio data del XVI. La festividad de la Patrona se celebra el día 8 de septiembre. Los festejos comienzan el domingo anterior con la procesión marítima por la bahía, de Somo a Santander. El día 8 de septiembre los vecinos acompañan a la Virgen en procesión y los siete pueblos del valle realizan la ofrenda floral a la Virgen.