Lugar de la Guerras Cántabras. 

Año tras año en los Corrales de Buelna podemos viajar en el tiempo y regresar a tiempos en los que los cántabros decidieron luchar con todas sus consecuencias contra el imperio romano, a través de una representación que reúne a cientos de personas de visita y otros tantos caracterizados. Podremos disfrutar de este evento en los últimos días de Agosto, primeros de Septiembre. 

En el occidente estaba ya en paz casi toda Hispania, excepto la parte de la Citerior, pegada a los riscos del extremo del Pirineo, acariciados por el océano. Aquí se agitaban dos pueblos muy poderosos, los cántabros y los astures, no sometidos al Imperio.

Pero no solo este evento es fuente del encanto de los Corrales de Buelna, podremos encontrar la iglesia de San Vicente de 1908 que junto al asilo de San José, situado a su lado, fueron declarados bien de interés. No deberíamos pasar por los corrales y despistarnos pues se conservan algunos ejemplos interesantes de arquitectura tradicional. El ayuntamiento, antigua casona de la Mazarrasa,  la casona de José Maria Quijano o la casona de Bustamante, son unos ejemplos de esta arquitectura.

Las famosas estelas Cántabras.

Si algún símbolo a echo que los cántabros se sientan identificados, tal vez este haya sido las estelas de Barros, hasta hace poco colocadas a ambos lado de la ermita de la Rueda, que la encontraremos al borde mismo de la carretera, en el hoy llamado, Parque de las Estelas, obviamente esta la encontraremos en la localidad de Barros. Su cronología, si bien no esta muy clara, se sitúa actualmente en los siglos anteriores a la romanización. Hoy en día se cree que son una representación solar de origen céltico. 

Un monasterio con nombre de manantial. 

Regido por dominicos, podemos encontrar el monasterio del siglo XVII de Las Caldas del Besaya. Construido en lineas severas y con planta de cruz latina. Aquí se venera la Virgen con el niño, una obra del siglo XIV. El retablo mayor, de fuerte dorado y barroquismo, es obra de un lego italiano, fray Alessandro. Muy dignas de verse son las cinco tablas flamencas, que se atribuyen al “Maestro de Santa Gúdula” , de Bruselas, que trabaja a finales del siglo XV. Son temas dedicados a la vida de San Vicente Ferrer.