Emporium y los hermanos menores de los San Fermines

El origen del nombre de Ampuero procede de “Emporium” dado que antaño fue lugar de un importante mercado en la villa.

Ampuero durante las fiestas La Virgen Niña y que son de interés turístico regional, se celebran unos “pequeños San Fermines”,  unos encierros que año tras años hacen que mucha gente se desplace entre los días siete y nueve de Septiembre.

“Cuando cada víspera de la festividad del 8 de septiembre la Procesión de las Antorchas, con la Virgen Niña en andas, recorren aquellos vecinos las calles de la villa, pandas de mozos al frente, siendo quien vive esas horas, el milagro de la unión de un pueblo en torno a sus tradiciones, y cómo el nuevo día 8 llega con una aurora de fe, para proseguir hermanando en esa ilusión de perpetuarlas.”
Cantabria, de pueblo en pueblo, de Mann Sierra

Podremos disfrutar de un pueblo típico montañes con balconadas corridas, galerias acristaladas y miradores en las estrechas calles. Entre esta arquitectura montañesa podremos descubir la torre-palacio de Espina en la Barcena, a las afueras de Ampuero. Si nos dirigimos a Hoz de Marrón encontraremos la casa-palacio de Escajadillo, del siglo XVIII, en la que se destaca la torre de cuatro plantas y la iglesia parroquial, la cual fue construida en el siglo XVI y cuenta con un interesante retablo plateresco. La importancia de la zona viene de acoger el santuario de la Bien Aparecida, patrona de Cantabria.

Desde luego no abandonaremos la zona de Ampuero sin visitar Udalla y su enigmática iglesia, única en España. Consta de dos naves y dos ábsides semicirculares de tradición románica, pero si nos sorprende la construcción, más nos sorprenderá su origen ya que esta perteneció a la orden de los caballeros templarios.

La Bien Aparecida.

Año tras año, el día 15 de Septiembre multitud de peregrinos de Cantabria y el resto de España se desplazan a la zona para esta festividad, pese a que fue en 1792 cuando se hizo oficial el patronazgo de la Bien Aparecida se tiene constancia que los Cántabros ya la consideraban tal mucho antes. En el templo destaca una colección del siglo XVIII de tipología churrigueresca de Cantabria, sin olvidarnos de la figura de la Virgen con el Niño en brazos, que nos sorprenderá por su pequeño tamaño.

La tradición cuenta que la Virgen se apareció a unos pastorcillos en 1605 en la ventana de la ermita de San Marcos. Este fue el lugar en el que se construyó un santuario barroco terminado en 1722 con las aportaciones de los indianos.